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Nuria Nebreda, en PONS Escuela: “Un representante tiene que tener olfato para detectar el talento”

Nuria Nebreda, en PONS Escuela: “Un representante tiene que tener olfato para detectar el talento”

Hablamos con Nuria Nebreda en el marco de una master class que hemos organizado para los alumnos del Máster en Representación y Gestión de Artistas y Deportistas y para los interesados en el mundo de la representación.

Nuria, pongámonos en situación. Llega un representado nuevo a tu agencia. ¿Cuáles son los primeros pasos para ponerse a trabajar?

Lo primero de todo, antes que nada, revisamos y actualizamos todo su material gráfico y audiovisual: fotos, reel y biografía. Después actualizamos la información en nuestra web y redes sociales, para dar un aire más fresco a los canales. Posteriormente, se comienza a trabajar en un análisis de situación de mercado, en ver cuáles son sus oportunidades, puntos fuertes y débiles, alianzas o trabajos que puede llegar a traer. Por último, enviamos un comunicado o newsletter a todos los directores de casting y productoras anunciando la incorporación del actor a la cartera de representados.

¿Cuáles tienen que ser las mejores cualidades de un representante?

Olfato para detectar el talento de un actor, así como un profundo conocimiento del mercado y quienes lo componen. Grandes habilidades sociales, una consistente red de contactos, tener emocional y empatía para saber mediar y alcanzar acuerdos favorables.

Por otro lado, por supuesto mucha destreza para el marketing, te tiene que gustar mucho, en el fondo estás vendiendo un producto, solo que en este caso ese producto es humano y hay que gestionarlo como tal.

¿Está bien que los representantes sean familiares y amigos del representado?

Personalmente, creo que no debería de ser así. Es cierto que alcanzar un nivel de confianza y un cariño es algo casi inevitable, con tus representados se comparte mucho tiempo y experiencias muy especiales. De alguna manera tenéis que gustaros mutuamente y entenderos. Sin embargo, hay que marcar una distancia emocional, y pienso que un representante y representado no deben hacerse amigos y mucho menos compartir vidas. La relación es profesional y financiera y eso tiene que primar por encima de cualquier cosa.

¿En qué medida han influido las redes sociales a la carrera profesional de los representados?

En algunos casos en nada. La mayoría de los actores que trabajan actualmente ya tenían una carrera sólida cuando llegaron las redes sociales y solo les ha servido para tener un canal más directo de comunicación con su público, para publicitar marcas o para compartir experiencias y promocionar sus propios proyectos.

En otros casos ha sido todo. Ahora hay mucha gente que primero han creado el personaje, lo han convertido en una estrella de las redes y después de eso han comenzado a trabajar y tener éxito como actores gracias a sus perfiles digitales. Han creado una marca personal y la venden, el mercado actual funciona así.

En ambos casos hay que tener mucho talento, y mucho trabajo detrás, pero es cierto que los actores ahora no tienen suficiente con saber interpretar. No pasa solo en esta industria, en cualquier profesión ahora tienes que saber venderte y utilizar muy bien tu marca personal.

¿Cuál es la peor crisis que has vivido como representante?

Es que no hay una, esta profesión va de comerse marrones. Más te vale tener mucho sentido del humor y aguantar la presión como nadie. Casi depende más de cómo estés tú que de la magnitud de la crisis porque haberlas, hay a diario. Ahora hay una actriz mía que va seis meses a Estados Unidos a rodar una serie y entre el COVID y las reglas de ese país a veces tenemos la sensación de que vamos a cometer un delito en vez de trabajar para Netflix.