Investigación biomédica, tecnología y propiedad industrial: claves para avanzar contra el cáncer

la importancia de la propiedad industrial en la investigacion contra el cancer

España se posiciona como uno de los países líderes en ensayos clínicos oncológicos en Europa. Contamos con investigadores de referencia mundial y centros hospitalarios de excelencia. Sin embargo, aún persiste una brecha entre el conocimiento generado en los laboratorios y su aplicación real en el sistema sanitario. En este contexto, reforzar la conexión entre ciencia, tecnología y propiedad industrial es fundamental para acelerar la llegada de nuevos tratamientos contra el cáncer.

Una jornada para impulsar la investigación oncológica con impacto

La Fundación CRIS contra el cáncer, junto con la Fundación Hermanos Quirós y la Fundación PONS, organizó recientemente una jornada clave para poner en valor la necesidad de invertir en investigación traslacional. Es decir, aquella que logra transformar los avances científicos en soluciones clínicas concretas para los pacientes.

Durante el evento, se compartieron historias inspiradoras como la de Daniela, una niña curada de un fibrosarcoma congénito gracias a un medicamento basado en un hallazgo científico realizado más de 40 años atrás. Su caso es una muestra tangible de por qué la inversión en ciencia no es un gasto, sino una inversión vital.

“La tecnología surge de la ciencia”, afirmó el Dr. Mariano Barbacid, recalcando que sin investigación básica no hay tratamientos, ni innovación, ni futuro.

La importancia de la propiedad industrial en el desarrollo farmacéutico

Uno de los desafíos más importantes para llevar la investigación a los pacientes es garantizar que los descubrimientos lleguen al mercado de forma segura, eficiente y protegida. Como explicó Juan Velasco, vicepresidente de I+D de Lilly España, el desarrollo de un nuevo fármaco puede tardar entre 10 y 15 años y requiere una inversión multimillonaria y equipos de cientos de científicos.

En este escenario, la propiedad industrial desempeña un papel estratégico. Permite proteger la innovación, atraer inversión, fomentar la colaboración público-privada y asegurar que los tratamientos lleguen a quienes los necesitan. PONS Escuela de Negocios es una de las entidades más activas en España en la formación de profesionales especializados en esta área.

“Solo formando expertos en propiedad industrial y transferencia tecnológica podremos acelerar el impacto real de la innovación científica”, explicó María Jesús Magro, directora de la Fundación PONS.

Equipos multidisciplinares y estructuras de innovación colaborativa

El futuro de la medicina pasa por la integración de perfiles científicos diversos. Así lo defendió Antonio Pérez, director de la Unidad CRIS de Terapias Avanzadas en el Hospital La Paz:

“La medicina del siglo XXI necesita médicos investigadores, ingenieros, informáticos, matemáticos… Y necesita estructuras que les permitan colaborar.”

Sin ese trabajo conjunto, muchas líneas de investigación quedan sin recorrido clínico o comercial. Crear puentes entre disciplinas y fomentar entornos donde la investigación biomédica se convierta en innovación aplicada es uno de los grandes retos del sistema sanitario actual.

El papel de la sociedad civil en la investigación contra el cáncer

Lola Manterola, fundadora de CRIS contra el cáncer y paciente superviviente, cerró la jornada con un mensaje directo y esperanzador:

“Invertir en investigación es la mejor inversión que podemos hacer por nuestra vida y la de nuestros hijos.”

Desde su experiencia, recordó que la implicación de fundaciones, empresas y ciudadanos es clave para sostener una ciencia independiente, rigurosa y centrada en las personas. Gracias a estas alianzas, CRIS ha financiado más de 100 ensayos clínicos y ha impulsado a cientos de investigadores en hospitales públicos.

Conclusión: ciencia, tecnología y propiedad industrial para salvar vidas

El futuro de la salud pasa por apostar sin fisuras por la investigación biomédica. Pero también por garantizar que el conocimiento científico no se quede en los laboratorios, sino que se convierta en tratamientos reales. Para ello, necesitamos políticas activas de innovación, protección de la propiedad industrial y entornos que faciliten la colaboración entre investigadores, empresas y pacientes.

En un momento en el que los desafíos sanitarios son globales, el compromiso con la ciencia es más urgente que nunca. Apostar por la investigación contra el cáncer es apostar por la vida.

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